Convenios entre compañías de seguros (cide, ascide, cicos)

Convenios entre compañías de seguros (CIDE, ASCIDE, CICOS…)


Tutorial sobre los convenios entre compañías de seguros

Le explicamos todo lo que debe saber sobre los convenios entre compañías de seguros. ¿Quién paga y perita nuestro coche? ¿beneficia a los asegurados?

Muy pocas personas sabrían enumerar los convenios entre compañías de seguros más importantes -incluidos abogados que incidentalmente aceptan encargos para la reclamación de lesiones en accidentes de tráfico-. Se sabe a nivel general por el ciudadano que existen dichos convenios, los cuáles se intuye que tienden más a beneficiar a las aseguradoras que a procurar una mayor protección a los consumidores y asegurados. No obstante, existe un desconocimiento respecto de cómo funcionan los mismos y qué motivos y necesidades se esconden detrás de los mismos.

Por todo eso, vamos a ocuparnos en los próximos artículos de FM Abogados Tenerife los convenios entre compañías de seguros más habituales, y trataremos de explicar en qué nos benefician y qué peligros conllevan. Y nada mejor que empezar por el más antiguo y conocido de todos: el convenio CIDE.

Los orígenes del convenio CIDE

Para comprender la razón por la que se firmó el Convenio de Indemnización Directa Español (CIDE, en lo sucesivo) es necesario entender la problemática que entrañaba la reclamación de daños materiales en los años noventa. Vamos, pues, a intentar reproducirla con un ejemplo: supongamos que mi coche, asegurado en Mapfre, es colisionado por detrás por otro vehículo asegurado en Allianz. Para recobrar los daños materiales, los trámites necesarios antes de la aparición del primero de los convenios entre compañías de seguros eran estos:

  1. Mi compañía (Mapfre) enviaba a Allianz una carta (recordemos que estamos en los 90) reclamando por los daños de mi coche.
  2. Si a Allianz le constaba la existencia del siniestro y aceptaban su responsabilidad en el mismo, respondían con otra carta solicitando peritar el vehículo.
  3. Tras concretar con el asegurado cuándo iba a estar el coche en el taller, Mapfre de nuevo remitía una carta a Allianz para decirle dónde y a partir de qué fecha podían enviar un perito.
  4. Una vez peritado el coche, se procedía a la reparación (la cual en muchas ocasiones debía pagarla el asegurado). Posteriormente, Mapfre enviaba la factura junto con una copia del peritaje (para demostrar que coincidían) a Allianz, que respondía dando el conforme, a lo cual Mapfre tenía que enviar unos finiquitos por dicho importe que, finalmente, Allianz pagaba y que por último Mapfre reintegraba al taller o al cliente (en función de si éste había adelantado la reparación o no)

Como puede comprobarse, el sistema era especialmente engorroso para todo el mundo. Por un lado, el perjudicado tardaba de media dos meses en poder reparar su coche (y eso si no había problemas y tenía que acabar en un juicio declarativo) y por otro las aseguradoras tenían que contar con una plantilla sobredimensionada para irse remitiendo cartas de todo tipo.

La idea que subyace tras el convenio CIDE es sencilla si se piensa a la manera de las grandes corporaciones. Imaginemos al director de Mapfre y al de Allianz llegando a la siguiente conclusión: a lo largo de un años se producen cientos de miles de accidentes de tráfico entre vehículos asegurados por nuestras dos compañías. Por una cuestión meramente estadística, aproximadamente la mitad de esos siniestros serán culpa de mis asegurados, y la otra mitad de los tuyos. ¿Por qué no buscamos un sistema que de alguna manera nos permita hacernos cargo de los daños de nuestros propios coches, y así ahorramos tiempo y gastos de personal?

Requisitos y funcionamiento del convenio CIDE

Para que funcione el convenio CIDE es necesario que los accidentados cumplimenten el que se conoce como el impreso de parte amistoso europeo (a la derecha). Más parte amistoso de accidentes para convenios entre compañías de segurosconcretamente, es necesario que los accidentados cumplimenten al menos una parte relevante del impreso, y en concreto:

  • Los datos básicos del coche A y B
  • Que rellenen el oportuno recuadro a fin de describir la maniobra que hacía cada vehículo
  • Que firmen la declaración.

De esta manera, cada interviniente en el accidente de tráfico hará llegar a su aseguradora una copia idéntica de la declaración de accidentes (recordemos que viene en formato autocopiativo), lo cual es esencial para agilizar los trámites.

El convenio CIDE, bajo estas premisas y reutilizando el ejemplo anterior (Mapfre es la aseguradora del perjudicado y Allianz la del culpable) funcionaría como sigue:

  1. Mapfre envía por fax su copia del parte amistoso, con un escrito de reclamación.
  2. Allianz dispondrá de 72 horas para rechazar su responsabilidad, en base a una serie de causas tasadas (que no sea la aseguradora, que se haya manipulado el parte amistoso, etc). Transcurrido dicho plazo, será automáticamente declarada responsable del accidente a los efectos de este convenio.
  3. Allianz deberá pagar a Mapfre una cantidad fija denominada módulo -que en la actualidad asciende a 882 euros-. A cambio, Mapfre pasará a ser la encargada de peritar el coche de su cliente y de repararlo (o subsidiariamente pagar el siniestro total)

Este sistema -salvo por lo que luego se dirá- beneficia tanto al asegurado como a las compañías. El perjudicado, si todo va bien, verá cómo se perita y  empieza a reparar su coche en menos de una semana. Además, las peritaciones derivadas del convenio CIDE son con compromiso, esto es, la aseguradora paga directamente al taller y el cliente, aunque tenga el seguro a terceros, no tiene que desembolsar ni un euro. Las compañías de seguros, por su parte, han podido aligerar sus plantillas ya que la tramitación exige menos papeleo.

Podría uno pensar, desde nuestro razonamiento de ciudadanos de a pie, que en ocasiones la compañía propia sale perdiendo con este convenio, ya que a cambio de aceptar un módulo fijo de 882 euros a veces ha de afrontar reparaciones de miles de euros. Como digo, a este sistema sólo se le ve una lógica si se mira desde una óptica de empresa. Así, Mapfre saldrá perdiendo en la mitad de los accidentes que -por ejemplo- tenga con Allianz, pero a su vez saldrá ganando en la otra mitad, con lo que al final del año y contabilizando todos los siniestros, a nivel contable no habrá ningún desfase.

Hay una serie de requisitos para que se pueda aplicar el convenio CIDE. Los más importantes son los siguientes:

  • Tal como indicábamos antes, que los accidentados hayan utilizado el impreso oficial y lo hayan cumplimentado adecuadamente
  • Que sólo intervengan dos vehículos en el accidente.
  • Que haya habido colisión directa.
  • El convenio CIDE sólo sirve para los daños de los vehículos, y no es de aplicación a lesiones ni a gastos.

Existe una comisión de seguimiento del este y el resto de convenios entre compañías de seguros, que actúa en caso de discrepancias entre aseguradoras.

No es oro todo lo que reluce: el siniestro total y el convenio CIDE

A veces los convenios entre compañías de seguros no son los mejores aliados de los particulares perjudicados en un accidente de tráfico. Un ejemplo claro es el del conductor que tras un siniestro con culpa de un tercero ve cómo su coche es declarado siniestro total y le quieren dar una miseria por él. El problema de este escenario si se aplica el convenio CIDE es que de repente nuestra aseguradora, que debería ser la que negociara con la contraria una mayor indemnización, se convierte en la contraria, ya que tras aceptar el módulo es la encargada de peritar y pagar nuestro vehículo. Esta mutación lo que consigue es dejar en la indefensión al asegurado.

Además, hay una segunda anomalía si combinamos siniestro total y convenios entre compañías: si el particular decide no aceptar el siniestro total e interponer una demanda, no deberá dirigir ésta frente a su compañía (ya que el particular no ha suscrito el convenio CIDE) sino que deberá demandar a la aseguradora responsable del accidente de tráfico, la cual, en caso de ser condenada a pagar la reparación del coche íntegra, a su vez deberá repercutir al seguro no culpable para que le reintegre esa cantidad que no estaba previsto que desembolsara.

El convenio ASCIDE

Este es otro de los más conocidos convenios entre compañías de seguros, y se creó como un complemento al convenio CIDE. Las aseguradoras llegaron a la conclusión de que el CIDE, si bien funcionaba de acuerdo a sus intereses, era muy estricto en cuanto a los requisitos, y sobre todo respecto de la obligación de que los intervinientes cumplimentaran perfectamente el parte amistoso (cosa que en la práctica rara vez sucede, sobre todo en lo referente a poner las cruces en las casillas oportunas). Por lo tanto, crearon un convenio parecido al CIDE para aquellos partes amistosos mal redactados.

De hecho, el convenio ASCIDE sólo varía respecto del CIDE en que el tiempo de la aseguradora culpable para aceptar la responsabilidad pasa a ser de 15 días en lugar de 72 horas.

El convenio CICOS

Los convenios CIDE y ASCIDE acabaron desembocando en el convenio CICOS. En el fondo la diferencia es que el CICOS utiliza un sistema informático de comunicaciones que mejoró la forma en que se notificaban entre sí las aseguradoras (tradicionalmente por fax)

El convenio SDM

El último y menos conocido de los convenios entre compañías de seguros el el SDM. Se utiliza allí donde no cabe aplicar el resto de convenios, esto es, en accidentes de más de dos vehículos, en siniestros en los que no hay colisión directa.

Se utiliza para las comunicaciones el mismo sistema CICOS, y por explicarlo en pocas palabras diríamos que es una versión mejorada del sistema tradicional de reclamación utilizado en los años noventa. Por ende, si su vehículo resulta perjudicado -por ejemplo- en un accidente de tráfico donde han intervenido más de dos coches, hágase a la idea de que los plazos para que se lo reparen serán bastante más largos de lo habitual.

Fuente: FM Abogados Accidente Tráfico Tenerife

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