El fin de los abogados de accidentes de tráfico ¿ha llegado?

¿El principio del fin de los abogados de accidentes?

Tal y como jueces y compañías de seguros están aplicando el nuevo baremo de tráfico parece que estamos ante el fin de los abogados de accidentes.

el fin de los abogados de accidentes de tráfico

Podría pensarse que este letrado que les escribe ha entrado en fase tremendista al plantear que está llegando el fin de los abogados de accidentes de tráfico. No obstante, y habiendo transcurrido ya los suficientes meses desde la entrada en vigor del nuevo baremo, recibo casi a diario señales claras que van avisando de una importante pérdida de fuerza del letrado dentro del proceso de reclamación de indemnización por lesiones.

Para muestra un botón: Un compañero de uno de los despachos que colaboran con FM Abogados Tenerife nos informa de la evolución hoy mismo de uno de los asuntos que le habíamos derivado en los siguientes términos:

“El procedimiento está parado. La compañía de seguros se enroca en su oferta de 60 días básicos (1800 euros), sin secuelas. Se ha informado al cliente, el cual no está en absoluto de acuerdo con la oferta,  que caben dos opciones: contratar (y pagar) un perito médico privado, o esperar los cuatro meses que de media está tardando el Instituto de Medicina Legal para que le vea un forense con cargo al seguro contrario. Me temo que el cliente acabará aceptando a regañadientes lo que le quieren pagar. Es más, me temo que el cliente me va a “puentear” y, ya que no puedo darle ninguna solución satisfactoria que no implique pagar o esperar, va a cerrar el acuerdo directamente con la aseguradora responsable. En nuestra última conversación ya me soltó que para qué necesitaba un letrado, si no le daba soluciones”

No puedo evitar comparar situaciones como la relatada, que hablan bien a las claras de lo que yo llamo el fin de los abogados de accidentes de tráfico, con las que vivíamos no hace tanto con la antigua normativa. En los ya añorados tiempos de los juicios de faltas el letrado del accidentado controlaba el cuánto y el cuándo, era el que iniciaba el juego interponiendo denuncia, y el que ponia los números sobre la mesa en base a un informe médico forense que se emitía antes de que el lesionado recibiera oferta alguna. En esos tiempos se le podía “vender” al cliente una reclamación sin sobresaltos en forma de gastos inesperados o demoras relevantes en los plazos. Hoy las negociaciones con las aseguradoras se asemejan a la de los niños que intentan convencer a sus padres para que les suban la paga, mientras por otro lado los clientes amenazan con aceptar lo que el seguro les ha ofertado y rescindir -de manera gratuita- el encargo que nos hayan hecho.

El fin de los abogados de tráfico: la venganza de las aseguradoras

Pero no sólo las compañías contrarias están aprovechando el nuevo baremo para darnos “cera” a los abogados tradicionales. Las aseguradoras de nuestros clientes se están sumando a la fiesta y, tal como les contábamo en nuestro artículo sobre la estafa de las aseguradoras respecto de la libre designa, incumplen sistemáticamente de un tiempo a esta parte con su obligación de retornar a sus asegurados el importe de nuestra minuta, reduciendo las cantidades que a su juicio merecemos los letrados en aquellos casos en que se llega a un acuerdo extrajudicial a cifras realmente ridículas que no cubren ni una quinta parte de lo que el accidentado nos ha pagado a nosotros.

Así, resulta que los letrados de accidentes de tráfico ni tienen la posición de fuerza necesaria para obtener acuerdos satisfactorios, ni mucho menos para acudir a juicio en caso de desencuentro, y encima a sus clientes no se les reintegra ni siquiera una cantidad parecida a la que nos han abonado por ese trabajo que tan poco ha lucido. Es normal, pues, que empiece a sonar una corriente de opinión por la cual no merece la pena acudir a un despacho privado de letrados, lo cual obviamente acarreará el fin de los abogados de tráfico, al menos tal y como los conocemos.

Del abogado a la empresa especializada

Este evidente hundimiento del volumen de negocio de los abogados que a la usanza tradicional venían gestionando este tipo de asuntos contrasta con la abrumadora proliferación que acompañada de campañas a cual más agresiva está dándose respecto de empresas que se anuncian como especializadas en la reclamación de indemnizaciones por accidentes de tráfico. Estas nuevas empresas, provistas en su mayoría con nombres altamente explicativos de su actividad principal, parecen no sólo no verse afectadas por la nueva situación, sino que diríase que han encontrado un filón allá donde algunos abogados han perdido clientela.

Y no pretendo ponerme medallas, pero quienes siguen este humilde blog recordarán que ya hace más de un año venía advirtiendo sobre la necesidad de que los letrados de accidentes o bien cambiáramos de rama jurídica o bien nos recicláramos de una manera profunda. Y esa transformación necesariamente pasaba por transformar nuestros sobrios despachos compuestos por abogado titular, secretaria y pasante en una organización que comprendiese figuras ajenas al abogado tradicional, tales como comerciales, tramitadores de siniestros, peritos médicos, centros de rehabilitación, reconstructores de accidentes y, finalmente, abogados especializados que tuvieran a su disposición las herramientas necesarias para luchar de tú a tú con las compañías de seguros.

Soy consciente de que esta transformación requiere una inversión importante, y genera unos gastos fijos mensuales que sólo se pueden sufragar en caso de que contemos con una clientela potencial muy por encima de la media, pero ante el fin de los abogados de accidentes tradicionales que se avecina no caben parches y se hace preciso adoptar medidas arriesgadas, como las que está adoptando FM Abogado Accidente Tráfico Tenerife.

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