Cuánto dura un juicio

Aproximadamente, ¿cuánto dura un juicio?

En este artículo le explicamos cuánto dura un juicio (sea civil o penal, procedimiento ordinario o un juicio verbal, de familia o por accidente de tráfico)

Una de las preguntas habituales de nuestros clientes suele ser cuánto dura un juicio, y concretamente aquél en que presumiblemente ha de desembocar el procedimiento que nos tiene encargado. Reconozco que al principio- y contrariamente a cuestiones tales como cuánto tardará en salir un juicio– no entendía el motivo de esta curiosidad. Finalmente he comprendido que la asistencia a una vista es una de esas experiencias que no suelen gustar a casi nadie y que, como las intervenciones quirúrgicas o los vuelos en clase turista, queremos que duren lo menos posible.

Para saber cuánto dura un juicio como el que nos vamos a enfrentar, es necesario que sepamos cuestiones tales como en qué calidad comparecemos, el tipo de procedimientos y qué pruebas son las que presumiblemente se van a aplicar al mismo. Vamos en este artículo a dar una serie de pautas para que aunque sea de modo aproximado tengan una idea del tiempo que van a pasar en un recinto como el de la imagen que encabeza el post.

Parte, testigo, perito, acusado...

En sentido estricto, que intervengamos en la vista como parte o en cualquier otra calidad no influye respecto de cuánto dura un juicio, pero sí que es verdad que la parte del mismo que precisa de nuestra intervención puede ser diferente, y en este sentido -sin contar con la mayor o menor implicación a nivel emocional y respecto de las consecuencias del mismo- este parámetro hará que éste se nos haga más o menos largo.

Así, en los juicios civiles el demandante y el demandado -caso de que estén obligados a acudir y/o quieran hacerlo- permanecerán en la sala en la primera bancada desde el principio hasta el final de la vista oral, por lo que se van a “tragar” entero todo el procedimiento.

Decimos que “en caso de que estén obligados a acudir”, porque en muchos procedimientos civiles no es preciso que los litigantes acudan a la vista. En concreto, si estamos en un procedimiento ordinario (aquellos en que se reclaman más de seis mil euros) y la parte contraria no ha pedido nuestra testifical en la audiencia previa precedente, estaremos exentos de acudir. Lo mejor en cada caso es preguntar a nuestro abogado sobre la obligatoriedad de nuestra comparecencia.

En los juicios penales, usualmene el acusado también permanece presente durante todo el pleito. Tras tomarle declaración a éste, se hace entrar al perjudicado para que a su vez conteste al interrogatorio. En cambio el perjudicado solo entra en el momento de prestar declaración y con la misma puede volver a abandonar la sala.

Tras el testimonio de las partes (demandante/demandado – perjudicado/acusado, dependiendo de vistas civiles o laborales, o bien vistas penales), es el turno de los testigos de la parte actora o acusación. Estos permanecen fuera de la sala hasta que son llamados por el agente judicial, y tras su declaración se les da la opción de quedarle en la bancada del público o bien de abandonar el recinto. En ese sentido, para ellos el juicio dura lo que dura su participación en el mismo.

Los peritos designados por el demandante, normalmente, entran en la sala cuando se acaba el turno de los testigos, y de igual manera se les concede la oportunidad de quedarse o irse tras su intervención. Tras ellos intervienen los peritos de la demandada.

Y una vez acabado el turno de los medios de prueba de la parte demandante o denunciante, se sigue el mismo orden (primero testigos, luego peritos) de la parte demandada o acusada.

Tipo de procedimiento

Para saber cuánto dura un juicio es conveniente -aunque no esencial, ya que la diferencia no suele superar los diez minutos- conocer el tipo de procedimiento. Si tenemos a mano la citación, podemos comprobar este extremo si examinamos la esquina superior derecha. Ahí se suele indicar el procedimiento y número que identifican nuestro juicio.

Por ejemplo, si nuestro juicio es un ordinario,como en jornadas previas ya se ha discutido sobre cuestiones procesales y admisión de pruebas en una vista preliminar sin clientes que se conoce como audiencia previa, la vista comienza directamente con los interrogatorios. Pasa lo mismo en procedimientos penales como el procedimiento abreviado, aunque en este caso las pruebas se han solicitado y admitido en los pertinentes escritos. En cambio, si nos hallamos en un procedimiento verbal o en uno de familia, al no haber audiencia previa, el principio del acto se invierte en que se discuta sobre cuestiones accesorias al juicio y sobre la admisión de las pruebas que cada parte propone.

Como digo, en juicios no especialmente complicados la diferencia no suele superar los diez minutos, con una salvedad: en los juicios civiles de tipo verbal, que son el cauce por el que se reclaman deudas o indemnizaciones no superiores a seis mil euros, y buena parte de los desahucios, no es preceptivo el informe final de los abogados. El informe final es un resumen que cada letrado hace del caso, algo parecido al alegato que vemos en las películas americanas, aunque con menos pompa y sin sonido de violines. Dado que el informe de un abogado de media viene durando entre diez y quince minutos, ahorrarnos el de los dos letrados supone una diferencia abismal de tiempo.

El número -y complejidad- de las pruebas

Este es uno de los factores que más influyen a la hora de determinar cuánto dura un juicio. Si las pruebas propuestas, por ejemplo, apenas abarcan a las partes comparecidas (demandante y demandado), posiblemente el juicio no supere los veinte-treinta minutos. En cambio, si a estos interrogatorios se suman los de testigos y peritos, la vista fácilmente pueda acercarse o superar la hora de duración. De media, a los veinticinco minutos que suele durar un juicio “base”, acostumbro mentalmente a añadir diez minutos más por cada testigo y quince por cada perito.

Obviamente, en función de lo compleja que sea la cuestión sometida a debate, más largos suelen ser los interrogatorios. En un accidente de tráfico, por ejemplo, de media se suele invertir ocho minutos en interrogar a las partes, seis a los testigos, nueve para los peritos reconstructores y entre doce y diecisésis a los peritos médicos. En cambio, por ejemplo en asuntos de familia como divorcios o guardas y custodias, el interrogatorio a las partes rara vez dura menos de un cuarto de hora.

El número de partes

En un procedimiento civil básico intervienen dos partes, cada una de las cuales estará dirigida por un abogado. Por lo tanto, los interrogatorios, proposición de pruebas, informe, etc, multiplicarán su tiempo por dos letrados.

En procedimientos de familia con menores, o en los penales, además interviene el ministerio fiscal. Por lo tanto, lo habitual es que al tiempo “base” se sume el de un tercer miembro  en las intervenciones.

Y ya ni les cuento si nos hallamos en un caso con muchos afectados, o acusados, cada uno de los cuales comparece con su propio letrado. Cada interrogatorio puede convertirse en un evento interminable, y la suma de proceso puede acabar teniendo que repartirse en varias jornadas (aunque no es lo usual, salvo macrocausas)

De media, cuánto dura un juicio

Hemos visto alguno de los parámetros que nos pueden dar una pista de cuánto dura un juicio determinado. Hay alguno más, como por ejemplo la prolijidad de los abogados (hay compañeros, lo digo con respeto y cariño, que parece que les paguen por palabras: son capaces de soltar un speech de veinte folios en una vista por una riña entre vecinos), de la tolerancia ante los retrasos del juez, de imponderables (como que de repente el sistema de grabación del juzgado deje de funcionar, cosa bastante frecuente), etc.

Si me piden cifras así a grosso modo, les diré que por ejemplo un juicio de familia con hijos menores viene durando de media unos cuarenta minutos, y si no hay hijos o estos son mayores entre veinticinco y treinta. Un procedimiento civil de reclamación de deuda o indemnización se nos puede ir a los treinta minutos si no hay peritos. Uno laboral por despido se suele liquidar en veinte-veinticinco minutos. Uno por delito, a la que intervengan los agentes de policía que efectuaron la detención, suele prolongarse por encima de la hora.

Hay un truco que nos permitirá saber de una manera hasta cierto punto fiable cuánto dura un juicio, aunque la “pega” es que sólo lo podremos utilizar el día mismo de la vista. Justo en la puerta donde se va a celebrar la vista se suelen colocar unas hojas con la relación de juicios que se van a celebrar esa mañana (en los juzgados más modernos las hojas pueden haber sido sustituidas por una pantalla de televisión). Para evitar aglomeraciones, entre señalamiento y selamamiento el funcionario encargado ha ido estableciendo lapsos de tiempo, basándose en una previsión de lo que considere que va a durar cada juicio. Por lo tanto, se trata de ver a qué hora está señalado el juicio inmediatamente posterior al nuestro.  Este truco funciona, salvo si tenemos la mala suerte de que nuestro juicio es el último (lo cual no es una buena noticia, porque muchos juzgados dejan el juicio más largo para el final) o en caso de que el juzgado que nos toque sea del tipo “a piñón” (dícese de aquel juzgado que coloca cada juicio a diez minutos del inmediatamente anterior, sin tener para nada en cuenta la previsible duración de cada uno y organizando retrasos de horas)

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