Reclamar la indemnización en accidente de tráfico

Reclamar la indemnización en accidente de tráfico, todo lo que debe saber

Tenga presente estos útiles consejos para reclamar la indemnización en accidente de tráfico si no quiere regalar su dinero a la compañía de seguros

reclamar la indemnización en accidente de tráfico en tenerifeComo letrados especializados en derecho de la circulación desde 1.992, en Abogados Accidentes Tráfico Tenerife hemos llegado a reclamar la indemnización en accidente de tráfico de miles de personas que habían sufrido lesiones de diferente entidad. Fruto de dicha experiencia nos consideramos capacitados para aconsejar tanto al lesionado en accidente como al abogado no especializado en tráfico sobre la forma más recomendable a la hora de efectuar una reclamación por daños personales frente a la aseguradora responsable del siniestro, evitando una serie de errores que a la postre le harán perder dinero.

Reclamar la indemnización en accidente de tráfico es una actividad más compleja de lo que parece a simple vista, en buena medida porque desde el minuto uno la aseguradora contraria hará todo lo posible por no pagarle o por abonar la cantidad mínima, y todo ello ante la pasividad de su seguro, que como verá a continuación tiene unos intereses más cercanos a la compañía contraria que a su propio asegurado.

La asistencia médica: empieza la partida

Este es uno de estos puntos vitales a la hora de reclamar la indemnización, y donde además se demuestra que el seguro propio y el contrario tienen intereses comunes que a usted le perjudican. Supongamos que usted conduce su coche y sufre lesiones en un accidente de circulación. En principio los gastos de  curación y rehabilitación los cubre su propio seguro, y tiene usted derecho a acudir a cualquier centro médico concertado. Pero a su seguro no le interesa que usted vaya a cualquier centro: a su seguro le interesa que vaya al más barato, y con el que además ha alcanzado una serie de pactos que podríamos resumir en “cuando te venga un paciente asegurado por mí con patología de cervicales, le das diez sesiones y acto seguido le das el alta, esté como esté el cliente”.

Obviamente, este pacto con los centros médicos baratos y serviles ya le va bien a la aseguradora del contrario, pues cuantos menos días esté usted curándose de sus lesiones menor será la indemnización en accidente de tráfico que deberán abonarle. Además, como estos centros abaratan en todos los ámbitos, no se le practicarán pruebas complementarias, por lo que su seguro se ahorra el importe de dichas pruebas y el contrario abonar cualquier secuela que apareciera en las mismas.

Así que la batalla la ha de comenzar como sigue: antes de que transcurran 72 horas desde que fue a urgencias, elija un centro médico del que tenga buenas referencias, pregúntele si está concertado con las aseguradoras (la mayoría lo están) y acuda al mismo con el informe de urgencias, los datos del accidente y su póliza de seguros. Si no es el asegurado, sino un ocupante, tiene los mismos derechos. Si en cambio es peatón o ciclista deberá aportar los datos del seguro contrario.

Una vez empiece la rehabilitación en el centro de su confianza, no le extrañe si alguien de su seguro le llama para convencerle de que acuda a un centro más adecuado (alguna aseguradora incluso amenaza con no pagar las facturas). No haga ni caso y siga en el centro médico que ha elegido.

Abogado privado, de compañía,  e Ikea

En internet hay tutoriales de casi todo, y por supuesto también los hay sobre cómo reclamar la indemnización en accidente de tráfico. Puede estar tentado de convertirse en su propio abogado y cual usuario del Ikea montárselo por su cuenta. Desde luego, no es una buena idea (tampoco lo es autooperarse de apendicitis o retar a una estrella de la NBA a jugar un partidillo tras ver un par de vídeos de canastas en YouTube). No basta con saber lo que es el baremo de tráfico, o con utilizar ese don para el regateo con el que obtuvo sustanciosas rebajas en su viaje a Marruecos. Piense que cuando usted resulta con lesiones en un accidente de tráfico, la aseguradora contraria ya ha puesto en marcha un preciso engranaje dedicado a reducir su indemnización a la mínima expresión: se asigna su tema a un tramitador que lo primero que hará es fijar reservas (inmovilizar una cantidad de dinero que como máximo se prevé que vayan a gastarse en usted). Acto seguido su información médica será destripada por médicos valoradores con lustros de experiencia. Se buscarán sus antecedentes médicos, si ha sufrido o no accidentes en el pasado. Se analizará la fuerza del impacto a razón de los daños de los vehículos, y se reconstruirá la dinámica del accidente en base a la localización de aquéllos. Se utilizará el parecer de peritos reconstructores y biomecánicos, los servicios médicos de la aseguradora tratarán directa e indirectamente de interferir en su rehabilitación, cualquier anomalía en el tiempo o incidente que pudiera pasar por sospechoso será sometido al criterio de detectives privados, abogados especializados en accidentes con muchos años de experiencia destriparán el atestado, el parte amistoso y sus declaraciones en busca de una brecha en las acciones que emprenda, etc, etc. ¿De verdad cree que puede hacer frente a todo esto sin experiencia alguna y sin asesoramiento?

Y puestos a buscar alguien que le ayude, busque a alguien que esté de su lado. Por supuesto, el abogado de su compañía tiene la experiencia necesaria para ayudarle a la hora de reclamar la indemnización en accidente de tráfico, pero no olvide que el cliente del abogado de su seguro es su seguro, y no usted. En consecuencia, si los intereses de su seguro en un momento dado difieren de los suyos, no le extrañe quedarse solo y desasistido. Además, un abogado de compañía cobra una auténtica miseria por su tema, por lo que ni le va a dedicar el tiempo que usted precisa ni dependerá del resultado para cobrar más o menos.

Más del noventa por ciento de las reclamaciones de indemnización por lesiones las gestionan abogados privados, y esto no es casual. Busque un abogado que sólo lleve temas de tráfico, del que tenga referencias por familiares o amigos y que tenga la suficiente experiencia para no cometer errores. Piense que el porcentaje que le va a pagar muy probablemente se lo devuelva su seguro, y aunque no sea así, lo va a compensar con creces con la indemnización que acabará consiguiendo.

Y hágase un favor: no espere a contratar a un abogado a tener el alta médica, ya que para ese momento habrá cometido un buen número de errores (centro médico equivocado, no pedir comprobantes de gastos, haber firmado consentimientos a la parte contraria, etc) que harán más complicada la reclamación de indemnización por accidente de tráfico.

Paciencia, confianza y sentido común

Una vez haya contratado a su abogado, tome las tres virtudes del enunciado como compañeras de viaje. Respecto a la paciencia, uno de mis compañeros de despacho tiene un curioso estudio donde puntúa del uno al cinco el grado de impaciencia del cliente (donde cinco sería el típico cliente que llama cada día para ver si se sabe cuándo le van a pagar) y posteriormente compara la indemnización que cada uno ha acabado cobrando. Realmente sorprende que cuanto más impaciente es el cliente, menos cobra. Y es que las aseguradoras perciben el nerviosismo del accidentado, y se valen de ello para “apretar” a la hora de hacer ofertas.

La confianza ha de prevalecer en las relaciones cliente-abogado. El cliente ha de entender que su abogado no es su enemigo, que no gana nada engañándole, y que dado que el abogado cobra a razón de un porcentaje en la indemnización, es el primer interesado en que su cliente cobre lo máximo que en derecho es posible. Por lo tanto, si su abogado le aconseja que acepte una oferta -o que no la acepte- pídale en todo caso que le explique el por qué, pero no se ponga en alerta ni regatee con su propio letrado.

Y de la confianza derivamos en el sentido común. No hace mucho tiempo un cliente me decía que lo que le ofrecía el seguro le parecía poco. Le pregunté que en base a qué opinaba eso, y me respondió que él se había hecho a la idea de arreglar la cocina con la indemnización, y que con eso no le daba para todos los electrodomésticos. También hay clientes que dicen haber leído en algún foro de la internet profunda que alguien que tenía sus mismas lesiones cobró varias decenas de miles de euros, y ya puede uno explicarle que existe un baremo que tasa los días de sanidad, y que  sus secuelas no superan los dos puntos.

Parto de la base de que no hay dinero que compense la pérdida de salud, pero no presten oídos a rumores y leyendas urbanas: no se va a hacer millonario con la indemnización por lesiones (salvo que éstas sean de una gravedad que no le deseo a nadie). A partir de ahí, su letrado le explicará cómo se desglosa la indemnización que puede cobrar y le asesorará sobre lo que puede ganar o perder si acepta o rechaza una oferta para ir a juicio.

Pruebas, pruebas, pruebas

Hace pocos días un cliente de FM Abogados acudió a la consulta de nuestro perito médico, que tenemos en las propias instalaciones del despacho. Le habían dado el alta y se trataba de que nuestro valorador evaluara sus lesiones, a fin de hacer el consiguiente informe con los días de sanidad y secuelas para reclamar la indemnización en accidente de tráfico. Cuando acabó la visita médica, vino a mi despacho y me indicó que nuestro perito sólo iba a incluir una secuela estética consistente en una cicatriz en la frente, pero que no le iba a poner secuelas físicas:

  • Es que a mí me sigue doliendo el cuello -me dijo.

Repasé entonces su documentación médica (tras veinticinco años de experiencia, aunque no soy médico me manejo bien con síntomas y tratamientos) hasta dar con el informe de alta de rehabilitación.

  • Pero es que en tu informe no menciona que te quejaras del cuello al darte el alta.
  • Porque no me hicieron caso, pero a mí me duele.

Y podríamos estar hablando toda la tarde, sin salir de ese bucle. Por un lado, el accidentando ve injusto que no le vayan a pagar algo que -de ser verdad- realmente sería una secuela. Pero el abogado está ya pensando en el día del juicio. Ese día comparecerá por un lado el perito médico del seguro, que jurará que al accidentado no le duele nada. Asimismo, se aportará como prueba documental el informe de alta donde se relata que el lesionado no manifestó dolor alguno. Y por mucho que el médico del accidentado trate de convencer al juez de que realmente al accidentado le duele, el juez no considerará una secuela que no se puede acreditar.

Con esto quiero decir que usted ha de contribuir a la hora de reclamar la indemnización en accidente de tráfico aportando a su abogado y su perito médico las pruebas de las lesiones que usted sufre. Y si cuando le dan el alta a usted le duele, plántese hasta que en su informe de alta quede constancia de que le duele. Y exija que se le hagan todas las pruebas necesarias para conocer el origen de dicho dolor.

Pasos y plazos para reclamar la indemnización

Les explico cómo reclamamos la indemnización en FM Abogados. Puede que otros despachos lo hagan de manera diferente, aunque desde julio de 2015 no se me ocurre otro sistema más efectivo que éste:

  1. Mientras dura su recuperación lesional, le visitará tanto el médico del seguro contrario como el de su abogado. Si su abogado -o franquicias, que tienen mucho arte en esto- le dice que tiene un perito médico propio, pero sólo le está visitando un valorador, puede temerse que le están engañando como a un chino y “su” perito es en el fondo el perito de la contraria, con todo lo que comporta.
  2. Cuando tenga el alta, su abogado le pedirá todos los gastos que haya tenido a consecuencia del accidente, y en base al informe de sanidad efectuado por su médico efectuará una reclamación de indemnización al seguro, calculada en función del baremo de accidentes de tráfico.
  3. Se entra en fase de negociación, donde el seguro tratará de contraofertar a la baja en base a su informe pericial. Si es factible alcanzar un acuerdo, a los pocos días el accidentado cobra la indemnización.
  4. Si no es posible el acuerdo, por estar las posturas muy alejadas o por no declararse culpable la aseguradora, se interpone una demanda civil y es el juez el que toma la decisión. El inconveniente es que esto puede demorar entre tres y cinco meses el cobro. Eso sí, se abonarán al lesionado intereses de demora por la tardanza.
  5. Una vez el cliente cobra, paga al despacho el porcentaje pactado (en nuestro caso un 15 por ciento que incluye honorarios de abogado y del perito médico). Si el cliente está amparado por una póliza de seguros (por ser asegurado, conductor y en algunos casos ocupante), su aseguradora le devuelve la minuta desembolsada hasta el límite concertado en póliza.

 

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