Indemnización por accidente de tráfico con el nuevo baremo

Indemnización por accidente de tráfico: la revolución del baremo 2016

Le explicamos cómo se reclama la indemnización por accidente de tráfico con el nuevo baremo. Si su accidente es posterior a enero de 2016, lea esto:

El nuevo baremo de tráfico, que como hemos indicado en otros capítulos de Abogado Accidente Tráfico Tenerife será de aplicación para todos aquellos accidentes con lesiones que se produzcan a partir del uno de enero de 2016, no sólo cambiará la forma en que se calculará la indemnización por accidente de tráfico, sino que modifica de forma sustancial la manera en que se deberá reclamar dicha indemnización frente a las aseguradoras.

Esta modificación viene reflejada en la nueva redacción del artículo 7 de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro, que antes llevaba por título “Obligaciones del asegurador” y que ahora pasa -significativamente- a titularse “Obligaciones del asegurador y el perjudicado”. En el mismo se nos fija un sistema de reclamación de la indemnización por accidente de tráfico que pareciera hecho al dictado de las compañías de seguros, y que vamos a desgranar poco a poco, ya que es bastante complejo.

Reclamación de indemnización por accidente de tráfico: de dónde venimos

Para que los profanos en la materia se hagan una idea de la chapuz revolución que ha supuesto el nuevo baremo de tráfico, quizás lo mejor sea primero relacionar de manera esquemática cuál era el sistema de reclamación de indemnización por accidente de tráfico que se venía aplicando de forma más habitual a los siniestros con lesiones ocurridos antes de 2016:

    1. El lesionado interponía una denuncia en el juzgado de guardia del lugar donde había tenido lugar el accidente de circulación. Dicha denuncia no precisaba de procuradores ni de peritos (ni tan siquiera de abogados) ni era preciso haber realizado reclamación previa alguna a la aseguradora.
    1. A raíz de dicha denuncia, el accidentado era visitado por el médico forense del juzgado, el cual reunía una doble cualidad: era gratuito y su criterio -acertado o no- era objetivo y no condicionado por los intereses de las partes en conflicto.
    1. Paralelamente, y desde el momento en que la aseguradora tenía conocimiento de la existencia de lesionados, quedaba ésta obligada en un plazo no superior a tres meses a indemnizar al lesionado o -si sus lesiones precisaban más tiempo- a realizar una oferta o pago a cuenta a favor del mismo. Ese conocimiento del accidente y los daños podía venir dado por la propia declaración de siniestro de su cliente, por una comunicación del juzgado o por alguna reclamación del perjudicado (por lo que llegara primero de estas opciones)
    1. La aseguradora, por supuesto, podía efectuar valoraciones médicas paralelas en base a sus peritos médicos privados, a fin de poder oponerse a la reclamación de indemnización que les efectuara el accidentado en caso de no estar de acuerdo con el informe forense que éste obtuviere. Es preciso también hacer constar que el perjudicado no estaba obligado a dejarse visitar por estos peritos valoradores, por entender que hacerlo sólo podía perjudicarle en sus expectativas. Asimismo, la víctima tenía la posibilidad a su vez de contratar un perito médico para el caso de que no estuviera conforme con la valoración del forense.
  1. Una vez se obtenía el informe de sanidad médico forense, el abogado del accidentado realizaba una reclamación amistosa a la aseguradora, que ésta podía aceptar o -si no estaba de acuerdo con la culpabilidad del siniestro o sus informe periciales distaban mucho del emitido por el forense- rechazar, en cuyo caso se acudía a un juicio penal o civil (dependiendo de si se proseguía el asunto como juicio de faltas o se dictaba un auto de cuantía máxima y se acudía a un procedimiento ejecutivo)

Este sistema de reclamación de indemnización por accidente de tráfico quizás no fuera perfecto, pero desde luego era coherente, ágil y económicamente sostenible para el ciudadano. Vamos a compararlo con el que gobierno y aseguradoras nos han deparado.

Muy señores míos (dos puntos)reclamacion-de-indemnizacion-por-accidente-de-trafico-con-el-nuevo-baremo

Empecemos por la primera de las novedades que el nuevo artículo siete nos ofrece. Cito:

…con carácter previo a la interposición de la demanda judicial, (los perjudicados) deberán comunicar el siniestro al asegurador, pidiendo la indemnización que corresponda. Esta reclamación extrajudicial contendrá la identificación y los datos relevantes de quien o quienes reclamen, una declaración sobre las circunstancias del hecho, la identificación del vehículo y del conductor que hubiesen intervenido en la producción del mismo de ser conocidas, así como cuanta información médica asistencial o pericial o de cualquier otro tipo tengan en su poder que permita la cuantificación del daño.

Pongámonos en situación: han desaparecido los juicios de faltas, y con ellos la posibilidad de interponer denuncia y por ende de ser visitados por el médico forense. La compañía de seguros contraria “pasa de nosotros”, y ante su inactividad es posible que nos planteemos interponer una demanda para obligarles a abonarnos la indemnización. Pues bien, no podemos, ya que previamente hemos de enviar una carta al seguro contrario, requisito sin el cual no se nos admitirá demanda alguna. Esto es, se le carga a la víctima -que en la inmensa mayoría de casos  desconoce la ley que engloba el nuevo baremo- con la obligación de redactar un escrito conteniendo una serie de requisitos reglados y remitirlo junto con documentación relevante al seguro por alguna de las formas de comunicación que dan fe de la entrega (idealmente un burofax con acuse, aunque también serviría hacerlo por fax o incluso por email con acuse de recibo)

Y si ya es una burrad temeridad hacer responsable al ciudadano del inicio del procedimiento, se me ponen los pelos de punta al leer la frase “pidiendo la indemnización que corresponda”. Y es que la misma podría dar pie a una interpretación que no se le habría pasado por la imaginación ni a Kafka. ¿Nos estará queriendo decir el legislador que hemos de esperar a que el lesionado obtenga el alta médica, proceder -vía peritación o informes sanitarios- a cuantificar la reclamación y posteriormente incluir la misma en la misiva que le remitimos al seguro responsable? Lo digo porque -como veremos en el siguiente capítulo- la aseguradora dispone de ¡¡TRES MESES!! para responder a dicha reclamación, periodo durante el cual no podremos interponer la oportuna demanda.

Esta interpretación estricta -que ya he visto dar por buena a algunos autores- podría venir apoyada por otra frase del párrafo transcrito, que dice que en esa carta de reclamación de indemnización por accidente de tráfico los perjudicados aportarán “cuanta información médica asistencial o pericial o de cualquier otro tipo tengan en su poder que permita la cuantificación del daño”. Pareciera que no basta con notificar la existencia, dinámica y demás detalles del accidente, sino que es necesario cuantificar la reclamación, lo cual nos llevaría a procedimientos larguísimos donde el accidentado -más por agotamiento que por otra cosa- acabaría aceptando lo que le quisiera pagar el seguro.

No obstante, a nivel particular considero que basta una reclamación no cuantificada para que se entienda cumplido el trámite del artículo 7, con independencia de que se acompañara a la misma el parte de urgencias o alguna prueba médica inicial. Sería algo así como una coletilla similar a: “debido a tales hechos resulté con lesiones de las cuales aún me hallo convaleciente y cuyos informes definitivos les remitiré en el momento de obtenerlos, sirviendo la presente como reclamación a los efectos previstos en el artículo 7 de la Ley de Responsabilidad civil y Seguro”

En el próximo artículo les explicaré el por qué de dicha interpretación menos perjudicial para el accidentado, así como otros aspectos del nuevo sistema de reclamación de indemnización por accidente de tráfico según el baremo 2016.